El GCR tira de orgullo para remontar y vencer ante el Olímpico de Pozuelo B (30-27)

Actuación brillante del Getafe Club de Rugby, que suma ante un potente Olímpico de Pozuelo B su séptima victoria (30-27) en nueve jornadas.

GETAFE/ 22 DICIEMBRE/. A veces, te levantas por la mañana y piensas: “Hoy no será un día cualquiera”. Sin duda, el pasado domingo no fue un día cualquiera de rugby en El Bercial. El conjunto dirigido por Benjamín Cano y Esteban García llegaba al choque con la obligación de ganar tras dos derrotas en los últimos tres partidos, incluido el varapalo en la jornada anterior en casa del XV del Lirio, donde los búhos perdieron el liderato tras una primera parte fatídica y una reacción de mucho mérito, pero insuficiente para conseguir remontar. Seguramente, las lecciones aprendidas tras esa derrota fueron determinantes para que en esta ocasión la remontada sí pudiese ser culminada.

La condición de imbatidos en El Bercial, la vuelta del capitán tras su lesión y el hecho de jugar el partido a priori más complicado de los que restaban para terminar la primera fase suponían una gran motivación para volver a la senda del triunfo. Esas ganas y ese ímpetu por vencer quedaron plasmados en los primeros minutos, con muchas fases en campo contrario y una buena presión tras pérdidas de la posesión. No obstante, el Getafe Club de Rugby pecó de exceso de compromiso en varias ocasiones, causando errores de colocación y fallos en la coordinación defensiva, los cuales fueron aprovechados en repetidas ocasiones por los alas y el zaguero del Olímpico. Quizás faltó también un poco de suerte para poder culminar varias jugadas atrevidas en fases abiertas por parte del GCR. En general, el conjunto local no hizo una mala primera parte, pero faltó un poco de sangre fría y concentración, dotes que sí tuvieron los visitantes para sacarle el máximo rédito a sus puntos fuertes.

La segunda parte comenzaba con un marcador de 15-17 y con el aumento exponencial en la descoordinación defensiva en fases abiertas a cargo del Getafe Club de Rugby. La velocidad de los tres cuartos del Olímpico completó el desastroso cóctel que resultó en dos nuevos ensayos en contra de los búhos. 12 puntos por debajo en el marcador y sobre todo la falta de confianza a nivel individual hacían presuponer un final difícil de asimilar: la primera derrota en casa de la temporada. Sin embargo, tras ese ensayo visitante en el minuto 45, Jaime Gil “Novillo”, pilier getafense, con infinitas batallas como esta a sus espaldas, juntó al equipo en zona de marca y, tras reponer líquidos, levantó el ánimo y la confianza de sus compañeros, quienes decidieron luchar hasta el final, tratar de revertir uno de tantos baches que atraviesan las familias unidas y ganar en su casa.

Lo que vino a continuación no atiende a palabras ni a valoraciones (y en mi opinión tampoco a aspectos técnicos o tácticos, más allá de ciertas correcciones en cuanto a colocación y precisión en el manejo de balón). Los 35 últimos minutos del GCR ante el Olímpico, en la novena jornada de la primera fase de la presente temporada, responden a un sentimiento que ha ido metiéndose dentro de todos los jugadores y del cuerpo técnico conforme han ido pasando los meses, desde aquel primer entrenamiento de pretemporada: el sentimiento de que este año se pueden conseguir grandes cosas, pero lo que es aún más importante, que todo aquello que se consiga, se conseguirá siendo una familia; una familia orgullosa, feliz y luchadora.

Los delanteros ganaban todas las touches y todas las melés, los tres cuartos no dejaban pasar a ningún rival en defensa; todo salía bien. El debutante Emiliano Mercuri, quien entró de apertura sustituyendo al capitán, tuvo una gran determinación en sus acciones. Pablo Martínez, el ocho, el que nunca falla, dio toda una lección de experiencia y de gran acierto en la toma de decisiones cuando el balón pasaba por sus manos. De este modo, el final no podía ser otro que el que fue: una patada tras golpe de castigo rompió el empate con el que se vivió durante 5 intensísimos minutos en favor de los locales, quienes además administraron a la perfección los instantes finales y felicitaron a su rival por haber compartido una hermosa tarde y una inolvidable batalla.

El GCR se coloca tercero y espera beneficiarse en la próxima jornada del enfrentamiento directo entre los dos primeros clasificados (Aeronáuticos y XV del Lirio), los cuales aventajan en 1 punto a los búhos. El próximo partido será en el Polideportivo Joaquín Blume de Torrejón, frente al TR2 Torrejón RC (sábado 13 de enero de 2018).

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